
Es algo inexplicable, algo que a la vez nos hace sentir simples y felices. Tal vez son un montón de instantes, que se comparten y se vuelven eternos. Son esos días que transcurren perdiendo el tiempo con ese alguien, adivinando el futuro de la vida. Y así, poco a poco, aparece algo lindo, que simplemente se siembra, crece, nunca se destruye. Se comparte, se sueña, se sonríe... se llora. Es sencillamente estar allí. Eso es amor: una palabra que convierte personas en inseparables, en equilibristas y gladiadores que arriesgan su vida y sacrifican sus sueños a eternas aventuras.


















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